Adultez
En la edad adulta, a menudo nos encontramos ante situaciones que nos generan malestar, nos desbordan o nos hacen sentir que hemos perdido nuestro equilibrio. Ansiedad, inseguridad, dificultades en las relaciones, pérdidas, cambios vitales o momentos de crisis pueden ser motivos para buscar ayuda.
Al mismo tiempo, es importante entender que el malestar que estas situaciones nos provocan puede estar relacionado con heridas de nuestro pasado. La terapia es un espacio para pararse, comprender nuestra historia e identificar aquellas heridas que todavía pueden influir en la manera en que vivimos el presente.
Trabajar desde la comprensión y la sanación de las experiencias vividas durante la infancia puede ayudarnos a vivir la adultez con más equilibrio y tranquilidad, y a encontrar formas más sanas de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno.
El objetivo no es solo dejar de sentir malestar, sino poder vivir las emociones con más consciencia y serenidad.